
Robert Wong es una de las personas mas vibrantes y alegres que eh conocido. Tuve la facinante oportunidad de conversar con el durante un viaje a Hong Kong en el que me conto de sus quince años de encierro bajo el regimen comunista, tras haber sido condenado a prision por compartir su fe cristiana.
Durante su encarcelamiento, el Sr. Wong paso los primeros cuatro años en confinamiento solitario. En los siguientes cuatro años solo le permitieron recibir una visita familiar por mes, apenas cinco minutos.
Mientras me contaba su odisea, me impresiono ver cuan positivo y alegre se mostraba ante la vida. No note en el ni un solo trazo de amargura o de resentimiento. Este hombre parecia exudar unicamente el espiritu de Cristo.
¿Como puede ser? me preguntaba. ¿Que lo habra sostenido durante esos años de aislamiento? Pronto lo supe. el Sr. Wong me conto que, como parte de un plan de aniquilamiento de la identidad personal, a los prisioneros no se les llamaba por sus nombres, sino por el numero que se les asignaba al encarcelarlos. Un dia, mientras caminaba en el patio de la prision, el Sr. Wong escucho a alguien llamar al preso 105, y desde entonces no pudo olvidar este numero.
Mas tarde se dio cuenta que ese era el numero de uno de sus himnos favoritos en el himnario chino (himno que en castellano conocemos como "Dadme la Biblia"). Aprovechando que una vez al mes le permitian escribir a su familia un mensaje de no mas de cien caracteres chinos, tan pronto como tuvo la oportunidad les escribio unas lineasque firmo con el numero 105.
Reconociendo esta clave, la siguiente vez que su familiares pudieron visitarlos s elas ingeniaron para entregarle, disimuladamente, un ejemplar de las Sagradas Escrituras. Nunca olvidare la expresion del rostro del Sr Wong cuando me dijo:
- ¡Ah! Eso fue lo qu eme sostuvo!
La Biblia lo sostuvo. Antes. solo repetia constantemente los versiculos que recordaba de memoria, pero ahora tenia el libro precioso entero en sus manos.
Hay en la palabra de Dios u npoder transformador y impresionante. El Espiritu Santo, que habla por su medio, cambia la vida. La palabra de Dios nos fortaleze antes, en medio y despues de nuestras tribulaciones, nos capacita para superar los obstaculos y para sobre ponersnos a los desengaños y desalientos. Nos inspira a superar con valor los retos de la vida, y nos eleva y anima cuando estamos angustiados. La Palabra de Dios es el pan espiritual que nos nutre (Mateo 4:4), el agua de vida que sacia la sed terrible del alma (Juan 7:37), la luz que ilumina la obscuridad de nuestro sendero y nos guia en al viaje de nuestras vidas (Salmos 119:105)
Durante su encarcelamiento, el Sr. Wong paso los primeros cuatro años en confinamiento solitario. En los siguientes cuatro años solo le permitieron recibir una visita familiar por mes, apenas cinco minutos.
Mientras me contaba su odisea, me impresiono ver cuan positivo y alegre se mostraba ante la vida. No note en el ni un solo trazo de amargura o de resentimiento. Este hombre parecia exudar unicamente el espiritu de Cristo.
¿Como puede ser? me preguntaba. ¿Que lo habra sostenido durante esos años de aislamiento? Pronto lo supe. el Sr. Wong me conto que, como parte de un plan de aniquilamiento de la identidad personal, a los prisioneros no se les llamaba por sus nombres, sino por el numero que se les asignaba al encarcelarlos. Un dia, mientras caminaba en el patio de la prision, el Sr. Wong escucho a alguien llamar al preso 105, y desde entonces no pudo olvidar este numero.
Mas tarde se dio cuenta que ese era el numero de uno de sus himnos favoritos en el himnario chino (himno que en castellano conocemos como "Dadme la Biblia"). Aprovechando que una vez al mes le permitian escribir a su familia un mensaje de no mas de cien caracteres chinos, tan pronto como tuvo la oportunidad les escribio unas lineasque firmo con el numero 105.
Reconociendo esta clave, la siguiente vez que su familiares pudieron visitarlos s elas ingeniaron para entregarle, disimuladamente, un ejemplar de las Sagradas Escrituras. Nunca olvidare la expresion del rostro del Sr Wong cuando me dijo:
- ¡Ah! Eso fue lo qu eme sostuvo!
La Biblia lo sostuvo. Antes. solo repetia constantemente los versiculos que recordaba de memoria, pero ahora tenia el libro precioso entero en sus manos.
Hay en la palabra de Dios u npoder transformador y impresionante. El Espiritu Santo, que habla por su medio, cambia la vida. La palabra de Dios nos fortaleze antes, en medio y despues de nuestras tribulaciones, nos capacita para superar los obstaculos y para sobre ponersnos a los desengaños y desalientos. Nos inspira a superar con valor los retos de la vida, y nos eleva y anima cuando estamos angustiados. La Palabra de Dios es el pan espiritual que nos nutre (Mateo 4:4), el agua de vida que sacia la sed terrible del alma (Juan 7:37), la luz que ilumina la obscuridad de nuestro sendero y nos guia en al viaje de nuestras vidas (Salmos 119:105)
~Pr. Mark Finley
Sobre Tierra Firme pg. 69
"Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre."
1 pedro 1:23
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