miércoles, 11 de marzo de 2009

Sigue Luchando


A veces me siento cansada de remar y remar y no llegar a buen puerto. Que no importa lo que uno haga la vida se encarga de ponerte nuevos desafíos y problemas en el camino. Y no puedo ayudar el preguntarme, ¿por que? Yo que no he hecho nada malo. Trato de vivir mi vida lo mas recta posible, seguir los mandamientos, pero, ¿por que no veo la paz? Solo salgo de una tormenta para meterme en otra mucho peor. Lo único que siento deseos de hacer es bajar los brazos y dejarme llevar por la corriente al puerto que sea, pero a la misma vez no puedo, tengo que luchar no me puedo dejar vencer. Pero al rato aunque no quiera se me acalambra la pierna y poco a poco mi cuerpo para de luchar contra los problemas y se comienza a hundir, pero acordándome de que esta al pendiente mi vida, comienzo a luchar contra la corriente con la esperanza de que Dios me salve y meta su mano, tenga misericordia de mi por que ya estoy cansada y ningún barco que a pasa por estas aguas se a dado cuenta de que he naufragado y que necesito de ayuda para salir o si no de tanto nadar sin rumbo fijo, me voy a hundir. Me pregunto, ¿por que Dios tarda tanto? ¿Por que no me rescata? Al descansar un poquito boyando en el mar fiero, miro al cielo y me doy cuenta de que aunque me siento desamparado Dios esta ahí, conmigo en la tormenta. ¿De donde saco fuerzas para seguir luchando? De Dios. ¿Por que el mar fiero que es mas grande y mas fuerte que yo y esta lleno de seres vivos que pueden acabar con mi vida no me han devorado y ni dejado mi alma en el olvido? Y lo que me respondo a mi misma es, por que Dios me esta cuidando. Cuando vienen las olas gigantes y creo que llego mi fin, de alguna manera no perezco. Y mi vida aunque afanosa y agotadora sigue intacta. Y una tierna voz viene a mi oído y me dice: “Tienes un propósito, el cual el diablo manda el mar y las pruebas y los problemas para destruirlo, pero no temas ni desmayes que yo estoy contigo. Solo ten fe, como un grano de mostaza y sigue luchando en mi, El Señor, y todo lo demás será añadido. Por que aunque todo oscurezca y parezca desolado y que ya no hay salvación, la liberación esta cerca confía. Por eso aunque mi corazón quiera desfallecer y dejarse arrancar el alma, yo lucho por seguir hasta que Dios decida lo contrario.

Written by: Rosebell


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March 10, 2009

En la vida siempre hay momentos en los que uno se siente abrumado de problemas, que ya no puede más y que no vale la pena seguir luchando. Pero amigo que estas leyendo, ¡lucha! No dejes que el diablo te venza. En la vida, todos tenemos pruebas por medio de las cuales el diablo quiere lograr que nos vallamos por el camino equivocado, y nos equivoquemos, alejándonos del Señor y luchando con nuestras propias fuerzas, pero te aseguro que eso no funciona. Usualmente cuando el ser humano soluciona algo, soluciona el problema en el momento, no mira las consecuencias que tendrá en el futuro, y sin querer en algunas situaciones hace el problema mas grande, o toma una decisión que no era la mejor solución y termina afectando nuestro futuro. Cuando uno pone los problemas en las manos de Dios pasa todo lo contrario. Quizás la solución no venga en el instante que tu la quieres pero te aseguro que cuando viene, te soluciona el problema de una manera que nunca mas tendrás que preocuparte de caer en una situación así.

Un buen ejemplo de esto es la historia de la mujer Samaritana que se encuentra en Juan capitulo 4. Jesús estaba pasando por Samaria de camino a galilea. Cansado se sentó a descansar junto al pozo de Jacob. Mientras hacia esto “una mujer de Samaria” vino a sacar agua y Jesús que estaba sentado junto al pozo le pide que le de un poco de agua por que sus discípulos habían ido a comprar algo de comer. La mujer sorprendida por que un Judío le estaba hablando (en ese tiempo había una gran rivalidad entre los Judíos y los Samaritanos) le dice: “¿Cómo tu, siendo Judío, me pides a mi de beber’, siendo yo mujer Samaritana?” (Juan 4:9) y Jesús le responde diciendo:

“Si conocieras el don de Dios, y quien es que te dice: ‘Dame de beber’, tu le pedirías a el, y el te daría agua viva”.
La mujer contestó: “Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde tienes agua viva? ¿Eres tu mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron el, sus hijos y su ganado?”
Respondió Jesús: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino el agua que yo le daré será en èl una fuente una fuente de agua que brote vida eterna” (Juan 4:10-15).

Cuando Dios soluciona un problema no lo soluciona temporalmente sino para siempre.

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